Manufacturer
Products By Alphabet
Tag Cloud
No tags available
Los viajes y las horas

Los viajes y las horas

Manrique Solana, Rafael

Colección: Nan-shan, 83
Materias: Literatura de viajes
Año edición: 2014
Páginas: 242
- ISBN: 978-84-7584-947-8
Dimensiones: 15,5x23
Disponibilidad: En Stock

Descripción

El relato de veinticuatro viajes... más uno que no es y lo es. El veinticinco. Veinticuatro viajes a lugares repartidos en los cinco continentes y que han sido realizados a lo largo de unos doce años.

Cada uno está narrado a una hora del día que puede ser considerada como una hora perfecta para ese lugar. Están relatados desde la experiencia y punto de vista de un viajero. Son relatos en primera persona, pero, en realidad, son dos personas las que están implicadas: el viajero narrador y una mujer, ella, que le acompaña en cada viaje.

Todos son viajes reales y posibles de realizar, si bien algunas zonas son hoy imposibles de recorrer debido a los conflictos bélicos o políticos. Están descritos desde un lugar específico, un bar, una esquina, un banco, un puente, una orilla... donde el viajero saca su libro de notas y escribe lo que ve, lo que ha visto o lo que verá. Desde este punto de vista es una guía, pero no de las que sirven para obtener informaciones útiles como hoteles u horarios de trenes, pues nada tiene que ver con la logística imprescindible para viajar. Aquí el lector y viajero virtual conectará cada lugar con poesía, cine, narrativa, teatro, pensamiento, sensaciones y ese «apresar las cosas según vienen», en palabras de Magris, que enriquecen la experiencia de la lectura y del viaje real.

Viajar es una actividad que se sitúa entre lo poético y lo político. Tiene algo de esas dos acciones, pero no es ninguna de ellas. Y como aquel gemelo que Einstein enviaba al espacio en sus experimentos mentales, al regresar uno no es el mismo..., aunque no necesariamente mejor. Ese es el riesgo y el placer.

Ch. Dickens decía que si a uno le gustan los viajes efectuados, si habían sido bellas e importantes experiencias, tal vez puedan serlo para otros. Escribir sobre viajes –probablemente toda escritura– es, al final, un acto de amor..., aunque no deba ser o no sea necesariamente correspondido, lo cual también con frecuencia ocurre en el amor, el otro amor.

«No hay respuesta para el asombro», decía L. Wittgenstein.

Autor

Comentarios (0)

Escribir comentario

Tu nombre:


Tu comentario: Nota: no insertar HTML!

Puntuación: Malo           Bueno

Introduce el código en la casilla de abajo: